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Blog

Viajes de papel. La serpiente y el arco iris de Wade Davis

Felipe Gomez

A este libro llegamos después de mucha búsqueda, la primera edición en España fue de 1987 con el nombre de El Enigma Zombi. Cuando supimos de él, encontrarlo fue imposible, paseos por librerías de segunda mano, consultas en otros países, rastreando en internet… y solo algún ejemplar a precios desorbitados. Un día apareció sin más, en un paseo de librerías, en las estanterías de Traficantes de Sueños en la calle Duque de Alba de Madrid.

Por fin podíamos afrontar este relato de Wade Daves, un reconocido etnobotánico con una obra maestra llamada El Río, que en sus primeros años como investigador de Harvard tuvo ante si la misión de resolver el enigma zombi, investigar, por encargo del Museo Botánico, el fenómeno de la zombificación desde un punto de vista científico y antropológico. El punto de partida fue el caso de Clairvius Narcisse, un campesino haitiano que en 1962 fue declarado muerto oficialmente en un hospital y enterrado con acta de defunción y testigos, entre ellos familiares y médicos. Dieciocho años después, en 1980, reapareció en su aldea afirmando que había sido convertido en zombi. Según su relato, tras ser enterrado fue desenterrado por un bokor o hechicero vudú, drogado y obligado a trabajar como esclavo en una plantación junto con otros zombis.

Portada del libro de Reediciones Anómalas

Aunque criticado desde muchos ámbitos de la comunidad científica, principalmente por su explicación química de la zombificación, el relato es apasionante. Una aventura mayúscula en la que descubrimos la cultura Vudú en el Haití de 1982, donde “el autor no tendrá más remedio que hacer un esfuerzo para comprender una sociedad tan compleja como la haitiana, llena de, a nuestros ojos, exóticos ritos tras los que se adivina un profundo significado social”.

Esta edición se llevó a cabo por Reediciones Anómalas en el año 2023, cuenta con una nueva traducción, un prologo que abre el apetito de lectura y unas magníficas ilustraciones para llevarnos poco a poco por La serpiente y el arco iris, un título cargado de simbolismo que trasciende la imagen del zombi y remite a las fuerzas esenciales de la vida y la muerte dentro del vudú haitiano. Disfruten.

Viajes a pie cercanos

Una de las fantásticas ilustraciones de Javier Pardo en la Serpiente y el arco iris


Viajes de papel. La vuelta al mundo en ochenta juegos de Marcus du Sautoy

Felipe Gomez

La vuelta al mundo en ochenta juegos de Marcus du Sautoy toma como inspiración estructural la célebre novela de Julio Verne, La vuelta al mundo en ochenta días. Siguiendo ese espíritu de viaje y descubrimiento, Marcus nos propone un recorrido simbólico por distintos países y épocas, donde cada parada está marcada por un juego representativo de su cultura, ochenta en total. Al igual que en la obra de Verne, el desplazamiento no es solo geográfico, sino también intelectual: cada juego permite explorar cómo las sociedades han entendido el desafío, la competición, el azar y la cooperación a lo largo de la Historia.

A través de estos juegos —desde el Backgammon a el Risk—, el autor muestra cómo el acto de jugar ha sido una constante universal en la historia humana. Los juegos funcionan como espejos culturales que revelan jerarquías sociales, rituales, conflictos y formas de convivencia, y también como herramientas para transmitir conocimiento entre generaciones. El autor va combinando en el relato los datos históricos con sus experiencias personales con cada juego y con relatos del viaje para dar vida a este recorrido lúdico por el mundo.

Portada del libro editada por Acantilado

El subtítulo de un matemático desvela los secretos de los mejores juegos nos adelanta que este ensayo también busca también las matemáticas que se esconden detrás de los juegos, explicando conceptos como la probabilidad, la estrategia, la lógica y la teoría de juegos. Du Sautoy demuestra que muchos principios matemáticos surgieron de la necesidad de entender y mejorar la forma de jugar, mucho antes de ser formalizados académicamente y lo hace precisamente porque él es matemático y un sorprendente especialista en juegos. Así, el libro defiende la idea de que jugar no solo tiene que ser una actividad recreativa, sino que también puede ser una poderosa forma de pensar, aprender y comprender la complejidad del mundo.

Se plantea así una interesante lucha entre el jugador, que el llama letraherido, y el matemático. Aquí se le ve el plumero, es una adicto a las matemáticas. Por eso este libro tiene una lectura para los amantes del juego, otra para los amantes de juego y las matemáticas y una tercer incluso para los amantes solo de las matemáticas. Para mi, un letraherido que cree en el azar, lo mas farragoso de la lectura es precisamente el desarrollo de la parte matemática de los juegos. Aunque haya entendido alguna cosa de estos sesudos análisis porque están bien desarrollados, sin embargo, toda la parte cultural, histórica y personal de cada juego me ha parecido lo mas interesante, fabuloso en muchas ocasiones.

Eso si, con Marcus no apostaría dinero en ningún juego.

Nuestra baraja de cartas para los refugios

El Westweg, travesía de la Selva Negra: Una ruta que se vive paso a paso

Felipe Gomez

Os presentamos una de las travesías más antiguas de Europa. El Westweg que recorre de norte a sur toda la Selva Negra de Alemania. Empieza en Pforzheim, con ese cosquilleo en el estómago que da saber que te esperan unos 285 kilómetros de senderos, y termina en Basilea, cruzando a pie la frontera suiza. Entre medias, la Selva Negra desplegada ante ti durante un largo viaje a pie: bosques espesos donde la luz se filtra a jirones, lagos que parecen espejos y crestas que, si el día está claro, te regalan la silueta lejana de los Alpes o los Vosgos.

No es solo un reto físico, 7800m aproximados de desnivel acumulado dan fe de ello, es también una conversación larga con el paisaje, contigo mismo y con la historia que se esconde detrás de cada paso. Un camino bien trazo, con un símbolo de un rombo rojo sobre fondo blanco (y amarillo en Suiza) y documentado con varias guías, donde podremos disfrutar de una larga travesía.

Un sendero con más de un siglo de historias

Nacido para caminarse

El Westweg nació en el año 1900, en un contexto en el que el senderismo empezaba a consolidarse en Alemania como una actividad cultural, recreativa y casi filosófica. Su creación está estrechamente ligada al Schwarzwaldverein, el Club de la Selva Negra, una asociación fundada en 1864 con el objetivo de promover el conocimiento de la región, proteger la naturaleza y fomentar el disfrute del paisaje a través del caminar. El impulso principal para la creación del Westweg vino de Georg Thoma, uno de los miembros destacados del club, que concibió la idea de unir los numerosos senderos locales existentes en una única ruta continua que atravesara toda la Selva Negra de norte a sur.

La motivación para crear el Westweg tuvo varios orígenes. Por un lado, existía el deseo de mostrar la Selva Negra como una región unitaria, diversa y coherente, recorriendo sus zonas más bellas. Por otro, a finales del siglo XIX el desarrollo del ferrocarril había facilitado el acceso de la población urbana a zonas rurales y montañosas, y crecía el interés por el contacto con la naturaleza como forma de descanso, salud y enriquecimiento personal. El Westweg ofrecía la posibilidad de realizar un viaje a pie de varios días o semanas, algo novedoso para la época, conectando pueblos, posadas y refugios ya existentes.

La creación del Westweg estuvo también profundamente influida por el romanticismo alemán, una corriente cultural que veía en la naturaleza, y especialmente en el bosque, un espacio de identidad, introspección y conexión espiritual. Caminar no se entendía solo como ejercicio físico, sino como una forma de educación del carácter y de encuentro con uno mismo. En este sentido, el Westweg fue concebido como una experiencia integral, cultural y emocional, no únicamente deportiva.

La magia de la vertiente oeste

¿Por qué por el oeste? Porque desde ahí, en los días claros, puedes ver el valle del Rin estirándose hasta perderse, y al fondo, los Vosgos. Y porque la luz de atardecer en esa cara es un espectáculo que vale por sí solo todo el viaje.

Itinerario en 10 jornadas

Oficialmente, el Westweg se divide en 10-14 etapas. Aquí te lo propongo en 10 días. Distancias y desniveles son aproximados. Cuanto con dos variantes, apostamos aquí por la opción de poder subir al Feldberg

• Ruta occidental pasa por Feldberg, Belchen y Blauen.

• Ruta oriental recorre Herzogenhorn y zonas paralelas al Rin antes de llegar a Basilea.

Norte: Pforzheim – Hausach


Día 1 – Pforzheim a Dobel (24 km, +780 m)

Saldrás por calles que pronto dejan paso a senderos cubiertos de agujas de pino. El silencio del bosque se mezcla con el canto de los pájaros. Dobel es un pequeño mirador sobre lo que te espera.

Día 2 – Dobel a Forbach (26 km, +620 m)

Cruzas praderas y llegas a Forbach, con su puente cubierto y sus casas de entramado que parecen decorado, pero son pura vida.

Día 3 – Forbach a Kniebis (27 km, +900 m)

Etapa de subidas constantes y ríos juguetones. Kniebis tiene sabor a historia: fue paso de comerciantes y hoy es refugio de caminantes.

Centro: Hausach – Titisee


Día 4 – Kniebis a Hausach (28 km, +500 m)

Bajada larga hacia el valle del Kinzig. Hausach te recibe con la silueta de un castillo en ruinas que se ilumina al atardecer.

Día 5 – Hausach a Wilhelmshöhe (21 km, +850 m)

El bosque se abre y empiezan las vistas amplias. Es de esos días en que te das cuenta de que llevas horas sin mirar el reloj.

Día 6 – Wilhelmshöhe a Hinterzarten (23 km, +670 m)

Llegarás al lago Titisee. Si es verano, métete en el agua; si es invierno, camina despacio por su orilla helada.

Sur: Titisee – Basilea


Día 7 – Hinterzarten a Feldberg (18 km, +900 m)

La subida al Feldberg es dura, pero cada metro merece la pena. Desde lo alto, el mundo parece más grande y más simple.

Día 8 – Feldberg a Todtmoos (25 km, +400 m)

Día de transición, con pueblos que parecen postales.

Día 9 – Todtmoos a Wehr (24 km, +550 m)

Últimos grandes desniveles. El aire ya huele a final.

Día 10 – Wehr a Basilea (29 km, +300 m)

Cruzar la frontera a pie es un momento que no se olvida. Basilea es cosmopolita, pero si cierras los ojos todavía oyes el crujir de la hojarasca bajo tus botas.

Detalles para disfrutar

  • Gastronomía: la tarta de cerezas, los embutidos ahumados, la cerveza artesanal.

  • Cultura: pueblos con casas de entramado y relojes de cuco auténticos.

  • Naturaleza: zonas protegidas y especies que solo verás aquí.

Preguntas que me hacen siempre

¿Cuánto tiempo necesito? Entre 12 y 14 días si quieres disfrutarlo.

¿Es para principiantes?  Sí, con preparación física y planificación.

¿En invierno?  Una opción muy aventurare para las raquetas de nieve, ojo alas condiciones y a algunos alojamientos .

¿Reservar alojamiento?  Sí, sobre todo en puntos turísticos.

Al final, lo que te llevas

Cuando terminas el Westweg, no te quedas solo con fotos o con un track en el GPS. Te quedas con conversaciones improvisadas en un banco de madera, con el olor del bosque después de la lluvia, con la luz de última hora colándose entre los abetos y hayas de la Selva Negra.

Más información

Otros viajes en la zona


Viajes de papel. Cumbia Somos de Enrique Blanc y Humphrey Inzillo (coords.)

Felipe Gomez

Cumbia Somos es un viaje musical a través de la historia de la cumbia. Escrito de forma colaborativa por la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica se acerca al género con una mirada caleidoscópica desde los inicios de este género musical hasta las vanguardias más actuales.

Cuentan que la cumbia nació en la Costa Caribe de Colombia durante la época colonial como resultado del encuentro entre distintas culturas, africana, indígena y española. De la herencia africana tomó el ritmo con la fuerza de la percusión; de los pueblos indígenas, el sonido ancestral de las gaitas y los cantos; y de la tradición española, elementos líricos y la vestimenta. Esta fusión dio origen a una expresión musical y de baile que poco a poco se convirtió en un símbolo de identidad, memoria y resistencia cultural.

La cumbia se entiende en el libro como una eterna peregrina. Recorremos la historia de sus grandes íconos y de sus bandas más representativas. Cada autor nos acerca a los diversos panoramas de un género que, desde Colombia, se expandió por toda Latinoamérica. Desde las grandes bandas de Lucho Bermúdez y Pacho Galán hasta las transformaciones más vanguardistas de la cumbia digital.

Una lectura interesante para conocer la historia de un género musical muy viajero que con su baile se instaló en México, Perú, Ecuador, Chile y Argentina, entre otros países, adaptándose a las particularidades de cada región sin perder su esencia original. Gozamos también de la lectura conociendo anécdotas de este viaje que se puede transformar también en sonoro gracias a las listas para escuchar todos los temas y grupos que se abordan durante la narración.

  • Enrique Blanc y Humphrey Inzillo (Coords.) Cumbia Somos. Editorial UPC Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. 2024

Viajes a pie para bailar

Un poco de baile


Viajes de papel. Trilogía sobre Grecia de Theodor Kallifatides

Felipe Gomez

Se podría decir que esta trilogía del escritor sueco de origen griego es, en cierta manera, autobiográfica. Theodor Kallifatides nació en Molai, un pueblo al sur del Peloponeso, y en en 1956 se trasladó a Atenas con su familia para emigrar después a Suecia en 1964 donde estudió filosofía en la Universidad de Estocolmo donde acabo impartiendo clases.

Campesinos y señores (1973), El arado y la espada (1975) y Una Paz cruel (1977) son los títulos de esta saga que retrata la vida de la familia de Minos, el pequño de todos. Afincada en un pueblo que se llama Yalós, el hecho que esta palabra signifique playa y el pueblo este bien alejado de la costa ya nos introduce en el humor a través del cual Kallifatides nos relata una parte de la historia mas dura del país heleno, desde la llegada de los alemanes hasta el final de la Guerra Civil en 1949.

Portada del segundo libro de la trilogía, El arado y la espada, publicado por Galaxia Gutenberg en 2024

La familia de Minos será testigo de la azarosa historia de Grecia durante la primera mitad el siglo XX. Un siglo que comienza con la llegada de las tropas de Mussolini que serán sustituidas por el ejército nazi, al que se enfrentarán los partisanos, después llegará el fin de la Segunda Guerra Mundial y la llegada de los británicos. Una dura postguerra que aprovecharon los fascistas para tomar el poder enfrentándose a los partisanos que habían combatido contra los alemanes. Todo como telón de fondo de la vida del pueblo, con los señores y los campesinos, con el arado y la espada. El hilo conductor es el día a día del pueblo, con su maestro, su alcalde, sus jóvenes rebeldes y sus historias de amor. Pese a estar contado con humor y con las personas como protagonistas, detrás está siempre la realidad del país donde “muchas generaciones de griegos se han criado con aceitunas negras y arrugadas, media cebolla, un trago de vino y un poco de pan” donde “muchas generaciones de griegos han muerto demasiado pronto, pero orgullosos”.

La situación cada vez más dura en el pueblo empuja a la familia a emigrar a la capital, a una Atenas atestada de personas que huyen de la guerra civil y de las malas condiciones de vida en el campo. El relato termina recreando la vida de una pequeña comunidad en la ciudad, con las aventuras y las nuevas amistades y amores de Minos. Son los tiempos en los que se consolidó una Paz cruel, donde, una vez aniquilados los partisanos, el país se sumerge en una pobreza mayor que durante la ocupación nazi, con una la represión política muy severa contra comunistas, socialistas y anarquistas, en la que hasta 100 000 personas quedaron en prisión hasta la década de 1950 en diversas cárceles situadas en las islas del mar Egeo.

Lo mejor de esta trilogía es la mirada del autor, por un lado autobiográfica y por otro con la distancia necesaria para mirarlo con ojos críticos y sin prejuicios, como explica él mismo en el prólogo.

Una muy buena forma de acercarse a la historia de Grecia antes de caminarla.

Viajes a pie por Grecia

Jordan trail. A pie por Jordania desde Um Qais al Mar Rojo

Felipe Gomez

No se trata solo de caminar. El Jordan Trail no es una ruta más; es una especie de confesionario a cielo abierto donde el paisaje, la historia y la geografía se conjugan para ofrecernos una mirada radicalmente distinta de Jordania. Un país que, más allá del desierto y de Petra, se revela como un mosaico de culturas, montañas, pueblos humildes y oasis de humanidad.

Desde el norte verde de Um Qais, cerca de la frontera con Siria, hasta las aguas turquesas del Mar Rojo en Aqaba, este sendero de 675 kilómetros propone algo más que un ejercicio físico: una peregrinación laica, un viaje de introspección en zapatillas de trekking.

Un país que se descubre paso a paso

Caminar el Jordan Trail no es solo “ver Jordania”; es, en cierto modo, dejarse ver por ella. Cada etapa —cada polvo de roca roja, cada bienvenida con té amargo y dulzón, cada silencio en el cañón— aporta una capa de experiencia que solo quien anda puede comprender. Este artículo es una invitación a descubrir:

  • Cómo es el Jordan Trail y qué lo convierte en una de las rutas de largo recorrido más reveladoras del mundo.

  • Cuáles son las etapas más significativas, con sus matices culturales, históricos y paisajísticos.

  • Qué implica físicamente y cómo prepararse.

  • Cómo se compara con otros caminos icónicos -el Camino de Santiago, el Lycian Way- y qué lo hace diferente.

  • Qué papel juega en la revitalización de comunidades rurales, muchas de ellas olvidadas por el turismo masivo.

Todo ello, con ejemplos, testimonios y sugerencias para quienes desean organizar la aventura de forma profesional con Viajes a Pie.

Un país lineal: del bosque al desierto, de la historia al presente

El Jordan Trail serpentea por ocho regiones que no solo marcan una transición de paisaje, sino también de tonalidades humanas. En el norte, el senderista se cruza con campesinos que aún riegan sus huertas como lo hacían sus abuelos; en el sur, con guías beduinos que leen las estrellas para orientarse entre cañones milenarios. La ruta es larga, sí, pero cada kilómetro merece ser contado.

De Um Qais a Ajloun: los susurros del bosque

La partida es simbólica. Um Qais, antigua Gadara, ofrece vistas al Mar de Galilea y al Yarmuk. Las ruinas romanas marcan el inicio de una ruta donde los olivos centenarios parecen acompañar al viajero en procesión. En primavera, los campos florecen con amapolas y anémonas, y los pueblos se suceden con una mezcla de fe cristiana ortodoxa y tradición musulmana.

Ajloun, con su fortaleza islámica del siglo XII, marca el final de esta primera etapa. Pero más que castillos, lo que se lleva uno de aquí es la amabilidad espontánea de los locales, esa hospitalidad árabe que no necesita guion.

De Ajloun a Dana: la herencia bíblica y los valles del alma

Desde aquí, el sendero se vuelve más árido, pero también más trascendente. En el camino aparecen Madaba, con sus mosaicos bizantinos; el Monte Nebo, desde donde se dice que Moisés divisó la Tierra Prometida; y una serie de wadis que actúan como venas del paisaje. Esta parte del Jordan Trail es ideal para quien busca una conexión espiritual más que deportiva.

Dana, con su reserva natural, es uno de esos lugares que sorprenden incluso al viajero curtido. El contraste entre la biodiversidad y la aridez circundante crea una belleza tensa, contenida, casi teatral.

De Dana a Petra: cuando la roca cuenta historias

La bajada desde Dana hacia el desierto de Feynan es una coreografía de colores ocres, rojos y violetas. Es una zona menos transitada, más introspectiva. El silencio aquí no asusta: acompaña. El sendero te lleva hacia la joya más fotografiada del país, Petra, pero lo hace por la puerta de atrás: Wadi Araba, Wadi Ghuweir, rutas que no suelen ver autobuses turísticos.

Petra merece una pausa larga. Más allá del Tesoro y el Siq, hay senderos escondidos como el Al Khubtha Trail o el camino hacia el Monasterio. No hay que correr. Como decía un caminante que conocimos allí: “Petra no se visita, se escucha”.

De Petra a Wadi Rum: el reino de las piedras vivas

Este tramo es el más exigente físicamente. Las distancias se alargan, el agua escasea y el sol impone su ley. Pero también es el más fotogénico: cañones que parecen de otro planeta, mesetas de roca erosionada, y la posibilidad de ver camellos en libertad. Dormir bajo las estrellas en un campamento beduino aquí es un privilegio, no un lujo.

De Wadi Rum a Aqaba: la llegada al mar como epílogo

Aqaba llega como un suspiro. Tras el polvo, el calor, la soledad del desierto, ver el azul del Mar Rojo es casi místico. Aquí el Jordan Trail termina, pero la experiencia —como todo buen viaje— deja una estela que perdura mucho después del último paso.

Entrenarse para caminar: cuerpo y cabeza

No se necesita ser atleta olímpico, pero el cuerpo debe estar preparado para caminar durante días consecutivos. Entrenamientos con peso, caminatas semanales, trabajo de core. Pero también entrenar la paciencia, la adaptación, el saber parar.

Consejos básicos:

  • Calzado usado, nunca nuevo.

  • Bastones sí, pero solo si estás acostumbrado.

  • Lleva siempre agua de más. Siempre.

  • Aprende frases básicas en árabe: el lenguaje abre puertas.

Más que una ruta

Lo más notable del Jordan Trail no es solo su paisaje, sino su impacto. Decenas de aldeas —antes invisibles para el turismo— han empezado a ofrecer alojamiento, comida y guía. No hablamos de grandes resorts, sino de casas donde la abuela cocina pan al fuego mientras los niños enseñan las ovejas.

Preguntas que todo futuro caminante se hace

¿Cuándo es la mejor época para caminarlo?

Marzo a mayo y octubre a noviembre. Ni el frío de enero ni el fuego de julio.

¿Es seguro caminar en Jordania?

Absolutamente. Las comunidades locales cuidan del senderista como si fuera un invitado de honor. Aun así, hay que ir preparado.

¿Hay que hacerlo entero?

No. Puedes elegir una sección de 3 a 7 días. La parte Petra-Wadi Rum-Aqaba es perfecta para una primera toma de contacto.

¿Se puede hacer sin guía?

Sí, si tienes experiencia y equipo. Pero hacerlo con guía local es también una forma de conectar con la cultura.

El viaje como forma de mirar

El Jordan Trail no es solo un sendero. Es una manera de leer un país con los pies, de ensuciarse las manos en su historia, de aceptar la lentitud como valor. En tiempos donde todo se mide en clics y fotos, caminar por Jordania es un acto de resistencia y belleza.

¿Lo harías tú?

Y si decides que sí, que este año quieres algo distinto, tal vez te interese hablar con quienes saben diseñar viajes así: Viajes a Pie. No te daremos un paquete, te abriremos una puerta. La del camino.

El Sendero de los Apalaches. Una aventura en EEUU de 3500 km

Felipe Gomez

A lo largo de más de 3.500 kilómetros, el Sendero de los Apalaches serpentea por la columna vertebral del este de Estados Unidos. Une dos montañas, dos puntos geográficos, sí, pero lo que hace en realidad es unir una comunidad nómada de caminantes que persiguen algo más que kilómetros. Persiguen propósito, claridad o simplemente silencio.

No es una excursión. Tampoco una ruta de senderismo como otras. Es una experiencia vital con principio y fin, aunque quien la camina sabe que las líneas se desdibujan. Esta es la historia de un sendero que no solo cruza 14 estados, sino que deja huellas más profundas que cualquier mapa.

Lo que estás a punto de recorrer con esta lectura

El Sendero de los Apalaches (Appalachian Trail) tiene algo, no empieza cuando pones el primer pie en Georgia ni acaba al llegar a Maine. Empieza antes, cuando lo imaginas. Y continúa después, cuando no puedes olvidarlo.

En este texto aprenderás:

  • Qué es el Appalachian Trail y qué lo hace único entre todas las rutas del mundo.

  • Cómo se organiza una travesía de meses entre refugios, bosques y pueblos.

  • Qué tipo de preparación -física, mental, logística- necesitas si vas a intentar recorrerlo entero.

  • Qué significa ser parte de la cultura de los “thru-hikers”.

  • Qué retos plantea el recorrido y qué respuestas devuelve.

  • Qué rincones de la ruta no deberías perderte, aunque solo camines unos días.

  • Y por qué esta aventura en EEUU sigue transformando vidas cada año.

El sendero como idea: una línea que une a quienes se atreven

Nació como utopía, se convirtió en leyenda

En 1921, el arquitecto y conservacionista Benton MacKaye propuso unir con un solo sendero los montes Apalaches. Su idea era tan sencilla como radical: permitir que el hombre urbano se reencontrara con la naturaleza. Dieciséis años después, nacía oficialmente el Appalachian Trail.

Desde entonces, este sendero ha sido cruzado por millones de botas, pero solo unos pocos miles han logrado caminarlo entero. Porque lo difícil no es solo el kilometraje. Lo difícil es mantener la decisión.

Geografía emocional: 14 estados, un solo pulso

  • El AT comienza en Springer Mountain (Georgia) y termina en el Monte Katahdin (Maine), o viceversa.

  • Atraviesa parques nacionales, zonas rurales, cordilleras enteras y microclimas extremos.

  • Alterna la majestuosidad del bosque con lo doméstico de pueblos que parecen detenidos en el tiempo.

Se ha dicho que este sendero es un espejo de América. Y puede que así sea. Pero también lo es del caminante.

Prepararse no es entrenar: es reconfigurar la vida

¿Qué tipo de caminante eres?

  • Thru-hiker: recorre todo el sendero en un solo viaje (normalmente entre marzo y septiembre).

  • Section-hiker: lo recorre por tramos, a lo largo de años.

  • Day-hiker: lo visita por jornadas breves, como parte de unas vacaciones o una exploración puntual.

Todas las formas son válidas. Pero cada una requiere un enfoque distinto.

El cuerpo: ni máquina ni templo, sino herramienta

No necesitas ser atleta para recorrer el AT. Pero necesitas escuchar tu cuerpo y prepararlo con paciencia:

  • Caminatas semanales con mochila cargada (mínimo 6 meses antes).

  • Entrenamientos en desnivel para acostumbrarte a las cuestas.

  • Prácticas de recuperación: estiramientos, masajes, descanso activo.

Una de las claves es prevenir lesiones por sobreuso: tendinitis, ampollas, problemas lumbares. El AT es un maratón diario.

La mochila como metáfora

Aquí se cumple la regla de oro: cuanto menos, mejor. Y cuanto más ligero, más libre. ¿Qué necesitas?

  • Tienda o tarp ultraligero.

  • Saco de dormir 3 estaciones.

  • Hornillo y utensilios mínimos.

  • Botiquín, filtro de agua, frontal, mapas físicos.

  • Ropa por capas, cortaviento y capa impermeable.

Muchos descubren pronto que el exceso de equipaje no solo pesa en la espalda, sino en la cabeza.

Planificación

No puedes controlar el clima, ni los encuentros, ni las averías. Pero sí puedes planificar con cabeza:

  • Estudia los puntos de reabastecimiento (resupply towns).

  • Envía con antelación paquetes con comida, medicinas o equipo.

  • Consulta si ciertos tramos exigen permisos específicos (Great Smoky Mountains, Shenandoah…).

  • Infórmate de zonas cerradas o en reparación a través de la Appalachian Trail Conservancy.

Del barro a la cima: los tramos que hacen historia

Los territorios donde cambia el ritmo

Great Smoky Mountains (NC/TN)

Una niebla que parece salida de un sueño. Pinos centenarios. Rastro de osos. Es el tramo donde muchos sienten que han entrado realmente en “el sendero”.

Virginia: el tramo más largo

Algunos dicen que aburre. Otros, que conecta. Lo cierto es que atraviesa más de 500 km entre valles, granjas, cabañas históricas y un sentido de inmensidad serena.

White Mountains (NH)

Aquí se prueba la voluntad. Rocas afiladas. Clima implacable. Cambios de altitud brutales. Si sobrevives este tramo, puedes con todo.

Maine y el Mahoosuc Notch

El punto final —o inicial— para muchos. Y también el más técnico. Saltar entre bloques, cruzar arroyos, enfrentarte al último reto: el Monte Katahdin.

Cultura caminante: más que senderistas

Trail names, una segunda identidad

Quienes recorren el AT adoptan un apodo. No es una broma: es un renacimiento. “Halcón”, “Llama”, “Trueno”, “Nómada”. Los nombres cuentan historias, protegen la intimidad y crean comunidad.

Ritual, humor y soledad

  • La “hiker midnight” es a las 20:30. A esa hora, el silencio cae como manto.

  • Las conversaciones sobre comida (food fantasies) se vuelven obsesivas.

  • Los “zero days” (días sin caminar) son celebrados como fiestas.

Y aún así, se camina solo. Porque ahí, precisamente ahí, es donde muchos encuentran respuestas.

Paso a paso: cómo diseñar tu viaje

¿Norte a sur o sur a norte?

  • Northbound (NOBO): de Georgia a Maine. Clásico. Empiezas suave y acabas fuerte.

  • Southbound (SOBO): de Maine a Georgia. Más duro al inicio. Menos concurrido.

  • Flip-flop: combinación flexible. Ideal para evitar masas o climas extremos.

Ritmo, descansos y aprendizaje

Se recomienda caminar 5 días y descansar 1. Pero cada cuerpo es un mundo. Algunos hacen 15 km diarios. Otros, 30. Escúchate.

Comida y abastecimiento

Comer bien es parte de la supervivencia. El truco está en la densidad calórica, la facilidad de cocinado y el peso. Pasta, frutos secos, barritas, deshidratados. Muchos optan por dejar paquetes en pueblos clave (Damascus, Harpers Ferry…).

Preguntas que todos hacen

¿Se necesita experiencia previa?

No necesariamente. Pero sí paciencia, sentido común y respeto por la montaña.

¿Es seguro?

Relativamente. Hay que evitar ciertas zonas en temporada de caza, saber actuar ante osos, protegerse de las garrapatas y prevenir lesiones.

¿Se puede hacer sin hablar inglés?

Sí. La solidaridad en el sendero supera las barreras lingüísticas. Pero conviene saber frases básicas.

¿Cómo se gestiona la higiene?

Ríos, toallitas biodegradables, refugios con letrinas. Es parte del reto. Y también parte de la transformación.

Y cuando terminas, ¿qué haces con todo eso?

Hay quienes dicen que el AT es solo una caminata larga. Pero pregúntales después. La mayoría se queda con una sensación extraña al terminar: una mezcla de orgullo, pérdida y lucidez.

El mundo sigue. El trabajo, la rutina, las calles. Pero el caminante no vuelve igual.

Así que si estás pensando en hacer una aventura en EEUU diferente, sin filtros, sin wifi, sin espejismos… tal vez el Appalachian Trail te esté esperando.

Consulta más rutas transformadoras enViajes a Pie. Revisa tus botas. Guarda silencio. El siguiente paso es solo tuyo.

El Camino Licio, trekking en Turquía para amantes de la aventura

Felipe Gomez

Hay rutas que se quedan contigo para siempre. No solo por los paisajes, sino por lo que despiertan en ti. El Camino Licio es una de esas joyas que combina historia, naturaleza salvaje y la autenticidad de la Turquía rural. Es el tipo de trekking que no solo te hace sudar la camiseta, sino que te regala momentos mágicos: amaneceres sobre el mar, senderos bordeando acantilados y ruinas que aparecen de la nada, como si quisieran contarte un secreto.

En este artículo encontrarás todo lo que necesitas saber para lanzarte a recorrer esta ruta mítica. Y lo haremos como si estuviéramos sentados contigo, planificando la aventura con un mapa sobre la mesa y una taza de té turco humeando al lado.

Entre el Mediterráneo y las montañas: una ruta que lo tiene todo

Vamos a guiarte paso a paso por el Camino Licio, no desde la teoría, sino desde la experiencia real. ¿Te estás planteando hacer trekking en Turquía y no sabes por dónde empezar? Aquí tienes una guía completa, actualizada y sobre todo, honesta. Hablaremos de:

  • Qué es el Camino Licio y por qué es uno de los trekkings más espectaculares del Mediterráneo.

  • Qué tramos merecen más la pena según tus días disponibles y tu nivel.

  • Cómo prepararte sin morir en el intento (equipo, apps, consejos logísticos).

  • Cuáles son los mejores momentos del año para hacerlo y cómo esquivar los errores típicos.

  • Dónde dormir, qué comer y cómo conectar con la gente local.

  • Y lo más importante: cómo hacer de esta experiencia algo tuyo. Único. Inolvidable.

Así que ponte cómodo, porque esto no es un post más: es la brújula que te faltaba.

Todo lo que necesitas saber sobre el Camino Licio (y por qué deberías hacerlo ya)

Qué es el Camino Licio y dónde está

El Camino Licio (Likya Yolu en turco) es una ruta de senderismo de más de 500 kilómetros que discurre por la costa suroeste de Turquía, entre las ciudades de Fethiye y Antalya. Fue señalizado oficialmente en 1999 por Kate Clow, una británica enamorada del país, pero su origen es mucho más antiguo. Los caminos ya existían desde la época de los licios, una civilización que dejó huella en forma de tumbas excavadas en roca, sarcófagos monumentales y ciudades semienterradas por la vegetación.

La ruta está salpicada de ruinas arqueológicas, calas cristalinas, aldeas rurales y montañas boscosas. Y lo mejor es que puedes caminar entre todo eso sin alejarte nunca demasiado del mar.

¿Qué hace que el Camino Licio sea especial?

  • La mezcla única de mar y montaña: caminas con vistas al mar Egeo, pero también asciendes a cotas de más de 1000 metros.

  • Su valor arqueológico: te topas con ruinas como las de Xanthos, Letoon, Myra, Olympos, sin pagar entrada y sin colas.

  • El aislamiento relativo: no está masificado. Puedes caminar horas sin cruzarte con nadie.

  • La autenticidad cultural: en los pueblos te reciben con un té sin pedirlo, y con una sonrisa que no se cobra.

Portada de la guía de Kate Clow editada por Upcountry (Turkey) Ltd.

Cómo organizar tu Camino Licio: por libre o con agencia

¿Se puede hacer por libre?

Sí, y de hecho muchos lo hacen. Pero conviene tener algo de experiencia previa en rutas de montaña, saber orientarse con GPS y estar dispuesto a improvisar si las marcas desaparecen. Hay tramos más sencillos y otros que requieren buena forma física y pies firmes.

¿Y si prefiero que me lo organicen?

También es una opción muy recomendable. En Viajes a Pie te organizamos etapas, alojamientos, traslado de equipaje y asistencia. Esto te permite caminar ligero, dormir cada noche en un sitio distinto y centrarte en disfrutar.

TIP VIAJERO: si vas en pareja o grupo pequeño y es vuestro primer trekking largo, una agencia puede marcar la diferencia entre pasarlo bien... o querer volver al segundo día.

Qué tramos del Camino Licio son los más bonitos

Lo bueno del Camino Licio es que puedes adaptar la experiencia a tu tiempo y forma física. No hace falta hacer los 500 kilómetros, puedes elegir un tramo de 4 a 10 días y vivirlo intensamente.

Tramo 1: Fethiye – Kabak – Alınca (4-5 días)

Este es el clásico. Vistas de infarto, acantilados, playas como Ölüdeniz o Kabak, y pasos montañosos entre aldeas. Muy recomendable para un primer contacto.

Tramo 2: Patara – Kaş – Aperlae (5-6 días)

Ruinas espectaculares, pueblos con encanto como Kaş y un ritmo más relajado. Ideal si buscas historia, paisajes y algo de comodidad.

Tramo 3: Demre – Çıralı – Tekirova (6-7 días)

Más exigente, pero perfecto si quieres paisajes salvajes y poca gente. El final en Çıralı, con las chimeneas eternas de Yanartaş, es de otro mundo.

TIP VIAJERO: lo más práctico es combinar tramos con transporte público o traslados privados. Así diseñas tu experiencia a medida.

Preparativos: equipo, apps y consejos realistas

Qué llevar en la mochila (y qué no)

  • Botas o zapatillas de montaña: imprescindibles, con suela antideslizante.

  • Mochila de 35-50 litros: según lleves tienda o no.

  • Protección solar, frontal, bastones y agua: sí o sí.

  • Filtro o pastillas potabilizadoras: hay fuentes, pero no siempre fiables.

Apps útiles

  • Wikiloc: hay cientos de tracks actualizados.

  • AllTrails: ideal para ver perfiles de altitud.

  • Maps.me: buen apoyo offline.

¿Hace falta tienda de campaña?

No necesariamente. Hay tramos con pensiones familiares y campings. Pero si te mola la libertad total, lleva tienda ligera y disfruta de amaneceres sin filtro.

Más allá del trekking: cultura, comida y personas

Comer bien en ruta

En casi todos los pueblos encontrarás platos caseros como guisos de lentejas, kebabs, panes recién hechos o el típico desayuno turco (pan, queso, tomate, miel, aceitunas y té). Comer aquí no es caro, ni complicado.

Hospitalidad turca: lo mejor de todo

Puede que lo que más recuerdes no sean los paisajes, sino las personas. En los pueblos siempre hay alguien dispuesto a ayudarte, a invitarte a té o a enseñarte palabras en turco. La conexión humana es parte esencial del viaje.

FAQs que te salvarán la ruta

¿Cuál es la mejor época para hacer el Camino Licio?

  • Primavera (abril-junio): clima suave, todo florecido.

  • Otoño (septiembre-noviembre): menos gente y temperaturas agradables.

  • Verano: no lo recomendamos. Calor excesivo y pocas sombras.

¿Hace falta visado para Turquía?

Si tienes pasaporte de la UE o muchos países de América Latina, no. Pero consulta siempre la web oficial de tu país.

¿Hay transporte público entre tramos?

Sí, los famosos dolmuş (minibuses) conectan muchos puntos. También puedes pactar traslados con tu alojamiento.

¿Vale la pena el Camino Licio? Spoiler: sí, y mucho

Recorrer el Camino Licio es más que caminar. Es ver cómo cambia el paisaje a cada paso. Es descubrir ruinas escondidas, nadar en playas desiertas y dormir con el sonido de los grillos. Es volver a lo simple. A lo esencial.

No importa si haces solo un tramo o te lanzas a por toda la ruta: lo importante es vivirlo a tu ritmo, con los ojos bien abiertos y el corazón dispuesto.

¿Te animas a caminar por una de las rutas más increíbles de Turquía? Entonces empieza a planificar hoy mismo. Y si necesitas una mano, no dudes en explorar opciones en Viajes a Pie, expertos en hacer realidad este tipo de aventuras.

Nos vemos en el sendero. O como dicen allí: güle güle, y buen camino.



Hadrian’s Wall Path, trekking por la frontera romana

Felipe Gomez

Recorrer el Hadrian’s Wall Path a pie es una de esas experiencias que combinan todo lo que a muchos nos gusta: historia, naturaleza, aventura y desconexión. Y no hablamos de cualquier ruta. Hablamos de caminar durante días siguiendo los restos de una de las fronteras más legendarias del mundo: el Muro de Adriano, construido por los romanos hace casi 2000 años para proteger el Imperio.

¿Lo mejor? Esta ruta de trekking por el norte de Inglaterra es accesible para casi cualquier viajero con ganas de andar, organizarse bien y vivir una experiencia distinta. En esta guía te vamos a contar todo lo que necesitas saber para hacer el trekking del Hadrian’s Wall Path, desde cómo dividir las etapas hasta qué llevar en la mochila, dónde dormir o si merece la pena contratar un servicio con traslado de equipaje. Todo contado con un tono directo, útil y con muchos consejos prácticos.

¿Qué vas a encontrar en esta guía?

Hemos preparado este post para ayudarte a organizar tu ruta de senderismo por el Muro de Adriano paso a paso, incluso si nunca has hecho un trekking largo. Aquí no vas a encontrar teoría, sino consejos que te servirán de verdad, explicados de forma sencilla y sin rodeos.

Durante la lectura vas a descubrir:

  • Qué es exactamente el Hadrian’s Wall Path y qué te espera si te animas a hacerlo.

  • Cómo organizar las etapas según tu ritmo, con opciones flexibles.

  • Cuál es la mejor época para hacerlo y desde qué punto conviene empezar.

  • Consejos sobre alojamiento, transporte y servicios en la ruta.

  • Qué llevar y cómo preparar tu mochila sin cargar de más.

  • Preguntas frecuentes respondidas con claridad y ejemplos reales.

Y todo esto acompañado de un montón de tips viajeros y detalles que solo se aprenden después de haber estado allí o de hablar con quienes ya lo han vivido. Si estás pensando en recorrer el Muro de Adriano a pie, guarda este post en favoritos.

Hadrian’s Wall Path: caminando por la antigua frontera romana

El Hadrian’s Wall Path es un sendero nacional de Reino Unido que sigue la línea del antiguo Muro de Adriano, la muralla que el emperador romano mandó construir en el año 122 d.C. para marcar el límite norte del Imperio. Hoy en día, esa frontera es una ruta de senderismo de unos 135 kilómetros que cruza de costa a costa el norte de Inglaterra, desde Wallsend (Newcastle) en el este hasta Bowness-on-Solway en el oeste.

No todo el muro está intacto, pero sí hay tramos bastante bien conservados y otros con restos de fuertes romanos, torres de vigilancia y vistas que te dejan con la boca abierta.

¿Cuántos días necesitas para hacer el trekking del Hadrian’s Wall?

Lo habitual es hacer la ruta en 6 a 8 días, aunque también hay gente que la hace en 5 (a paso rápido) o que la alarga más para ir con calma. Como siempre, depende de tu nivel físico, del tiempo que tengas y de cómo te gusta viajar.

Una posible distribución por etapas sería esta:

  1. Wallsend – Heddon-on-the-Wall (22 km)

  2. Heddon – Chollerford (24 km)

  3. Chollerford – Once Brewed (20 km)

  4. Once Brewed – Walton (20 km)

  5. Walton – Carlisle (18 km)

  6. Carlisle – Bowness-on-Solway (23 km)

Consejo: los tramos del centro, sobre todo entre Chollerford y Once Brewed, son los más espectaculares y los que tienen más restos del muro. Si no puedes hacer toda la ruta, céntrate en esta zona.

Cómo organizar tu trekking por el Muro de Adriano

  • ¿Empiezo en el este o en el oeste?

Aunque puedes hacerlo en ambos sentidos, la mayoría de viajeros lo empieza en Wallsend (este) y lo termina en Bowness-on-Solway (oeste). ¿Por qué? Porque sigues el recorrido histórico del muro, porque suele soplar menos viento de frente y porque acabar en el estuario del Solway es un buen colofón.

  • ¿Cuándo es la mejor época?

El mejor momento para hacer el Hadrian’s Wall Path es entre mayo y septiembre, cuando hay más horas de luz y el clima es algo más estable (aunque, ojo, en el norte de Inglaterra la lluvia puede aparecer en cualquier momento).

Evita el invierno salvo que seas muy experimentado, ya que puede haber barro, nieve y menos servicios abiertos.

Transporte: cómo llegar y cómo volver

  • Inicio en Wallsend: Se accede fácilmente desde Newcastle, que tiene aeropuerto y buena conexión en tren.

  • Final en Bowness-on-Solway: Desde allí puedes ir a Carlisle, que tiene estación de tren y conexiones con otras ciudades.

Tip: Planifica el regreso con antelación, sobre todo si dependes del tren o avión ese mismo día.

¿Hago la ruta por libre o contrato una agencia?

Si te gusta la aventura, puedes hacerla por libre sin problema: la ruta está muy bien señalizada, hay alojamientos a lo largo del camino y la gente local es amable.

Pero si quieres olvidarte de buscar cada noche dónde dormir, cargar con la mochila o improvisar, te puede interesar un viaje organizado con traslado de equipaje, como los que ofrecen webs especializadas tipo viajesapie.com, que te lo ponen todo más fácil.

Qué llevar en la mochila

  • Botas cómodas, impermeables y ya usadas (¡nada de estrenarlas ese día!).

  • Ropa por capas: camiseta técnica, forro polar, chaqueta impermeable.

  • Calcetines buenos y de repuesto.

  • Bastones de senderismo (opcionales, pero ayudan mucho).

  • Protector solar, gorra y gafas.

  • Snacks, botella de agua y termo.

  • Power bank y móvil con mapas descargados.

  • Pequeño botiquín con tiritas y analgésicos.

No hace falta llevar tienda de campaña si no vas a hacer vivac. Hay alojamientos suficientes.

Dónde dormir en el Hadrian’s Wall Path

Tienes muchas opciones: albergues, B&B, granjas, casas rurales e incluso pubs con habitaciones. Todo depende de tu presupuesto y de si prefieres reservar con antelación o improvisar (en verano, mejor reservar).

Algunas paradas recomendadas:

  • Once Brewed: con el albergue The Sill YHA.

  • Lanercost: muy tranquilo y pintoresco.

  • Gilsland: varios alojamientos rurales con encanto.

Dónde comer y qué probar

Durante el camino encontrarás pubs donde reponer fuerzas, comprar algo rápido o disfrutar de un buen plato caliente. No te pierdas:

  • Cumberland sausage (salchicha local).

  • Stew con pan (guiso calentito ideal para reponer energía).

  • Sticky toffee pudding (postre típico y adictivo).

Muchos alojamientos incluyen cena o tienen acuerdos con pubs cercanos. Y si haces picnic, hay bancos o miradores perfectos para comer con vistas.

Preguntas frecuentes sobre el trekking del Muro de Adriano

¿Hace falta estar muy en forma?

No necesitas ser un pro, pero sí acostumbrarte a caminar varias horas seguidas y moverte con algo de desnivel. Si has hecho rutas de 20 km antes, vas sobrado. Si no, puedes entrenar antes del viaje para evitar sorpresas.

¿Es una ruta segura?

Totalmente. Hay gente local, otros caminantes, buena señalización y servicios. Aun así, lleva el móvil con batería, infórmate del tiempo y no tomes riesgos innecesarios.

¿Se puede hacer solo/a?

Sí, y mucha gente lo hace. Si vas por libre, avisa a alguien de tu itinerario y revisa cada día el pronóstico del tiempo. También puedes coincidir con otros viajeros en el camino.

¿Qué pasa si llueve?

No te preocupes, si tienes buena ropa y actitud se lleva bien. Además, la niebla o la lluvia le dan un punto épico a la ruta, como si viajaras al pasado romano.

Conclusión: ¿merece la pena hacer el Hadrian’s Wall Path?

La respuesta rápida: sí, muchísimo.

Esta ruta es una joya poco conocida fuera del Reino Unido, pero que tiene de todo: paisajes espectaculares, restos arqueológicos impresionantes, buena señalización, tranquilidad, amabilidad local y una sensación constante de estar haciendo algo diferente.

Tanto si te encanta la historia como si solo buscas una ruta distinta por Inglaterra, el Hadrian’s Wall Path es una experiencia para recordar. Recorres una antigua frontera romana, caminas por colinas y prados, duermes en alojamientos con encanto y descubres un rincón del país que no sale en los catálogos turísticos.

Y si no te animas a organizarlo todo por tu cuenta, siempre puedes echarle un ojo a Viajes a Pie, donde encontrarás todo lo necesario para lanzarte sin preocupaciones.

Así que ya sabes: si te gustan los viajes activos, con historia, paisaje y desconexión, apunta el Hadrian’s Wall Path en tu lista. No te va a decepcionar.



West Highland Way: El trekking más famoso de Escocia

Felipe Gomez

¿Buscas una aventura auténtica por las Highlands? Entonces el West Highland Way es tu ruta. Este trekking por Escocia no solo es el más popular del país, sino también uno de los más emocionantes de toda Europa. Naturaleza salvaje, castillos en ruinas y la esencia pura de las Tierras Altas.

Prepárate para caminar. Prepárate para sentir. Prepárate para vivir Escocia paso a paso.

¿Qué es el West Highland Way y por qué es tan especial?

El West Highland Way es un recorrido de unos 154 km que va desde Milngavie (cerca de Glasgow) hasta Fort William, en pleno corazón de las Highlands. Fue la primera ruta de largo recorrido señalizada en Escocia, y desde su creación en 1980 ha conquistado a miles de senderistas cada año.

  • Trekking en Escocia con historia

Esta ruta atraviesa antiguos caminos militares, senderos de pastores y antiguos pasos comerciales. Caminarla es como abrir un libro de historia, pero con vistas a lagos, montañas y bosques centenarios.

  • Naturaleza en estado puro

Lo que hace único este trekking escocés es su diversidad de paisajes. En un solo día puedes caminar junto a un lago (como el mítico Loch Lomond), atravesar páramos salvajes y acabar en una pequeña aldea de casas blancas y chimeneas humeantes.

Etapas del West Highland Way: el trekking completo

Una de las ventajas del West Highland Way es que puedes adaptarlo a tu ritmo. Aunque el itinerario estándar suele dividirse en 7 u 8 días, hay quienes lo hacen en menos… o en más. Lo importante es disfrutar.

Etapa 1: De Milngavie a Drymen

Un inicio suave entre bosques y colinas. Ideal para aclimatarse al ritmo del camino.

Etapa 2: De Drymen a Rowardennan

Aquí empieza lo bueno. Verás el imponente Loch Lomond y comenzarás a sentir la soledad de la naturaleza.

Etapa 3: Rowardennan a Inverarnan

Una etapa exigente. El sendero se estrecha y serpentea junto al lago. Las vistas te dejarán sin aliento.

Etapa 4: Inverarnan a Tyndrum

Montañas por todas partes. Aquí sentirás que estás en el corazón del trekking por las Highlands.

Etapa 5: Tyndrum a Bridge of Orchy  Kingshouse

El tramo más épico. Cruzarás Rannoch Moor, una extensión de turberas infinita.

Etapa 6: Bridge of Orchy a Kingshouse

Recorrido de 19 km. Salvaje e inolvidable.

Etapa 6: Kingshouse a Kinlochleven

Ascenso a la famosa Devil’s Staircase. Pero la recompensa lo merece. El valle que verás desde arriba es pura postal.

Etapa 7: Kinlochleven a Fort William

Última etapa. Emoción a flor de piel. Entrar en Fort William con la sensación de haber completado un desafío es algo que no se olvida fácilmente.

Consejos para hacer el West Highland Way

Hacer este trekking por Escocia requiere algo más que ganas. Aquí van algunos consejos prácticos:

  • Planifica con antelación

El camino es popular. Muy popular. Si vas en temporada alta (mayo a septiembre), reserva alojamiento con antelación.

  • ¿Tienda, albergue o B&B?

Puedes hacerlo acampando, durmiendo en refugios básicos o en alojamientos más cómodos. Todo depende del presupuesto y el estilo de viaje.

  • Lleva equipo impermeable

Escocia es Escocia. Puede llover cualquier día, en cualquier momento. Y lo más probable es que llueva.

  • Bastones, siempre

Ayudan en las subidas, pero sobre todo en las bajadas. Tus rodillas lo agradecerán.

Mejor época para hacer trekking por Escocia

Si buscas días largos y clima más estable, los meses ideales son de mayo a septiembre. En primavera los paisajes están verdes y florecidos. En verano hay más luz (¡hasta las 11 de la noche!), pero también más caminantes. Y en otoño… colores dorados que parecen salidos de una acuarela.

Ojo con los midges (mosquitos diminutos). Si vas en julio o agosto, lleva repelente potente. Son pequeños, pero implacables.

West Highland Way: Una experiencia que cambia tu forma de viajar

Hay rutas que se caminan. Y otras que se sienten. El West Highland Way pertenece a la segunda categoría. Es más que un trekking de Escocia. Es un viaje interior. Es silencio, viento, lluvia, risas y dolor de piernas. Pero sobre todo, es una conexión profunda con una tierra que aún guarda su alma intacta.

¿Es para ti el trekking del West Highland Way?

Sí, si te gusta caminar. Sí, si buscas naturaleza. Sí, si quieres desconectar. No necesitas ser un atleta. Solo necesitas ilusión, algo de preparación física y muchas ganas de vivir una aventura única.

  • ¿Cómo llegar y volver?

Inicio en Milngavie: Puedes llegar fácilmente en tren desde Glasgow (unos 30 minutos).
Final en Fort William: Desde aquí puedes volver en tren o bus a Glasgow o Edimburgo. O… quedarte unos días más explorando las Highlands.

  • ¿Y después del trekking?

¿Tienes tiempo? Fort William es la base perfecta para subir al Ben Nevis, la montaña más alta del Reino Unido. O para darte un homenaje gastronómico. Te lo mereces.

Conclusión

Si estás pensando en hacer un trekking por Escocia, no lo dudes. El West Highland Way te espera. Es salvaje, auténtico, emocionante. Y te prometo algo: cuando lo termines, no serás la misma persona que empezó.

¿Te animas a vivirlo? En Viajes a pie tenemos planificada tu ruta paso a paso. ¡Nos vemos en el sendero!